Hay conversaciones que uno no busca, pero que igual llegan.
Llegan cuando un cliente te dice:
“Pero si el IPC no subió tanto…”
O cuando alguien pregunta, con cara de no me cuadra:
“¿Por qué tenemos que ajustar el valor del servicio justo ahora?”
Y llega, sobre todo, cuando tú estás del otro lado: el lado donde el aseo no es un gasto, sino un sistema vivo que se sostiene con personas reales: turnos, relevos, descansos, formación, dotación, seguridad social, supervisión, protocolos, auditorías… y sí: cumplimiento estricto de la ley.
En Aseos La Perfección llevamos 37 años aprendiendo una verdad sencilla: el servicio no se improvisa.
Se construye. Se estandariza. Se entrena. Se mide. Se mejora.
Y se sostiene con lo más importante: la gente.
Por eso hoy queremos contarte una historia corta (pero honesta) de lo que está pasando en Colombia, y por qué —de manera inevitable— necesitamos ajustar el costo de nuestros servicios de limpieza en este momento.
No para “ganar más”.
Sino para seguir cumpliendo lo que prometemos: un servicio profesional, continuo y legal, sin atajos.
Imagina un lunes a primera hora.
Mientras muchos apenas están abriendo correos, ya hay equipos nuestros en movimiento:
Ese reloj funciona porque cada pieza está donde debe estar.
Y porque detrás hay algo que no se ve, pero sostiene todo: la estructura laboral.
Cuando esa estructura cambia por ley (salario, recargos, jornada), el reloj no se rompe… pero sí cuesta más mantenerlo funcionando igual de bien.
Desde el 1 de enero de 2026, el Gobierno fijó el Salario Mínimo Legal Mensual Vigente (SMMLV) en $1.750.905.
Y fijó el auxilio de transporte en $249.095 para quienes devengan hasta dos salarios mínimos.
Esto, en el papel, parece una sola línea.
Pero en la realidad de una empresa de servicios (como nosotros) implica algo más profundo:
cuando sube el salario mínimo, no sube solo el salario.
Sube todo lo que por ley se liquida a partir de ese salario:
Y aquí hay un punto que vale oro explicarlo bien:
El auxilio de transporte no es salario…
pero sí se incluye para liquidar prestaciones como prima y cesantías (y sus intereses).
Es decir: no es solo “pagar $249.095”.
Es pagar lo que ese auxilio “arrastra” en la liquidación legal.
En la operación de aseo, muchos clientes requieren:
Por eso la reforma laboral (Ley 2466 de 2025) tiene un impacto directo cuando amplía recargos.
Recargo nocturno desde las 7:00 p. m. (antes iniciaba más tarde).
Traducción a lenguaje sencillo:
si un turno toca franja nocturna, más horas quedan con recargo, y eso incrementa el costo real del servicio para mantener la misma cobertura.
Y no es lo único.
La misma Ley 2466 definió que el recargo dominical y festivo sube de forma progresiva:
Esto impacta especialmente los servicios donde la operación no se detiene: conjuntos, clubes, hoteles, salud, alimentación, y mantenimiento de áreas críticas.
Hay otro ajuste que muchas empresas están sintiendo (y que se sentirá aún más desde mitad de año):
La Ley 2101 de 2021 reduce la jornada laboral de manera gradual y llega a 42 horas semanales desde el 15 de julio de 2026, sin disminución salarial. Es decir que ya no se trabajaran 220 horas sino 210.
¿Y esto qué significa para un servicio como el tuyo?
Significa que, para cubrir el mismo tiempo operativo:
En pocas palabras: el servicio no puede “dejar de hacerse”, pero el tiempo legal disponible por persona cambia. Y eso obliga a rediseñar la operación.
A veces la conversación se queda en: “subió el salario mínimo”.
Pero el costo real de una empresa responsable no es solo salario.
Es salario + todo lo que la ley exige alrededor.
Para que se vea claro, aquí va un ejemplo pedagógico:
Con SMMLV 2026 ($1.750.905) y auxilio de transporte ($249.095), el costo mensual total “empresa” por un trabajador puede estar alrededor de $2,9M a $3,1M/mes, dependiendo del nivel de riesgo (ARL) y de si aplica exoneración de algunos aportes.
Ese diferencial (por encima de los $2.000.000 “que recibe el trabajador”) es precisamente lo que permite:
Y aquí viene lo más importante:
nosotros sí lo pagamos.
Porque esa es la diferencia entre un servicio “barato” y un servicio serio, estable y legal.
Nosotros no creemos en subir por subir.
Creemos en explicar, demostrar y planear.
Por eso, mientras el país cambia sus reglas laborales, nosotros hacemos tres cosas:
El objetivo es simple: que el ajuste sea el mínimo necesario para seguir cumpliendo el estándar que tú ya conoces.
Si tú eres un cliente actual, queremos hablarte de frente:
Este ajuste no es un capricho.
Es el resultado de tres fuerzas legales reales:
Y sí: entendemos la presión presupuestal.
Por eso nuestra invitación no es “acepta y ya”.
Nuestra invitación es: revisemos juntos el alcance, los horarios, la cobertura y la criticidad del servicio, para que el valor final sea coherente y transparente.
A veces, pequeños ajustes operativos (horarios, distribución, frecuencias, mecanización) logran grandes eficiencias sin sacrificar calidad.
Cuando contratas un servicio de aseo profesional y formal, no estás pagando “limpieza”.
Estás pagando:
Estás protegiendo a tu organización de riesgos laborales, rotación, improvisación y contingencias.
Y también estás protegiendo a las personas que hacen posible que tu operación funcione.
Por eso hoy, con toda claridad, te lo decimos:
Sí, necesitamos ajustar el costo del servicio.
Y lo hacemos por la única razón que vale la pena: cumplir la ley y sostener un servicio impecable, estable y humano.
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